¿Qué entendemos por coaching relacional?

El coaching relacional es un enfoque de acompañamiento que entiende que las decisiones importantes no se toman de manera aislada, sino en relación con la historia personal, las relaciones significativas y el contexto en que cada mujer vive y trabaja.
Por ello, el proceso no se centra solo en metas o resultados, sino en comprender con mayor profundidad la etapa que se está viviendo, clarificar decisiones y construir cambios sostenibles en el tiempo.

El Modelo Impulsa Mujeres es un modelo de acompañamiento que ayuda a mujeres en momentos de cambio, transición o crisis —visibles o silenciosas— a comprender con mayor profundidad la etapa que están viviendo, ordenar decisiones relevantes y avanzar con mayor coherencia entre su vida personal y laboral.

A diferencia de enfoques centrados solo en metas o productividad, el Modelo Impulsa Mujeres integra dimensiones personales, relacionales y contextuales, permitiendo abordar los procesos de cambio desde una mirada más realista, profunda y sostenible.

¿Qué es el coaching con perspectiva de género?

El coaching con perspectiva de género reconoce que las decisiones no se toman en el vacío.
Las mujeres no enfrentan las mismas condiciones, expectativas ni exigencias que los hombres.
Suelen sostener múltiples roles, asumir cargas invisibles y convivir con mandatos culturales que influyen —muchas veces silenciosamente— en la forma en que trabajan, lideran y toman decisiones.
Incorporar perspectiva de género significa:

Modelo Impulsa Mujeres (IM):

Los procesos de acompañamiento de Impulsa Mujeres están inspirados en la idea del Vegvísir: no existe un único camino correcto, sino distintas dimensiones que ayudan a comprender, decidir y avanzar con mayor claridad.

Este proceso permite comprender con mayor profundidad la etapa que estás viviendo, ordenar decisiones relevantes y avanzar con mayor coherencia entre tu vida personal y laboral.

Las siguientes son las 8 dimensiones de orientación en tu proceso de cambio:

1. Conciencia

Comprender qué está ocurriendo realmente en la etapa de vida actual: tensiones, decisiones pendientes, necesidades personales y laborales que requieren atención.

2. Historia personal

Reconocer cómo las experiencias previas, aprendizajes y mandatos influyen en las decisiones actuales, muchas veces sin que lo notemos.

3. Emociones

Identificar lo que se siente —miedo, cansancio, ambivalencia, deseo de cambio— como información relevante para comprender el momento que se está viviendo.

4. Pensamiento y claridad

Ordenar ideas, alternativas y escenarios posibles para tomar decisiones más conscientes y menos impulsadas por la presión externa.

5. Relaciones

Observar el impacto de las relaciones personales, familiares y laborales en las decisiones, comprendiendo que ningún proceso ocurre en aislamiento.

6. Contexto y realidad

Considerar condiciones reales de vida, trabajo y entorno, integrando la perspectiva de género y las exigencias concretas que muchas mujeres sostienen.

7. Decisión

Construir decisiones coherentes con la etapa de vida actual, evaluando posibilidades reales y caminos sostenibles en el tiempo.

8. Sostén y avance

Acompañar la implementación de los cambios, fortaleciendo la capacidad de sostener decisiones y adaptarse a las transformaciones que se van produciendo.

No se trata de indicar un camino único, sino de ofrecer un espacio que permita mirar con claridad la etapa que estás viviendo y construir decisiones coherentes con quien eres hoy.